MARÍA DEL CASTILLO – LA AUSENCIA

Cuando la fotografía se popularizó, los que antes no tenían suficientes recursos como para pagar un retrato, corrieron a los estudios para que su efigie quedase inmortalizada en dos dimensiones, fijando de esta manera su paso por el mundo, como si las huellas y las relaciones no valieran nada. El resultado era el mismo que el producido por el pincel: los mismo aparatos escénicos, las mismas posiciones envaradas, las mismas caras austeras y las horas de inmovilidad a las espaldas.

Los que, por desgracia, no habían llegado al estudio eran obsequiados en muerte con la ansiada reproducción de su figura. La familia se olvidaba entonces de la memoria y se agolpaba ante un pequeño pedazo de papel que sería la viva imagen de su ser querido para el resto de los tiempo. Suspiraban aliviados porque la tan temida ausencia, LA AUSENCIA, había pasado de puntillas y no se había quedado. Por fin, había un método que hacía que la presencia permaneciera.

Corrieron los siglos y apareció un fotógrafo leonés al que se le murió un hermano de lo que se morían todos los jóvenes en esa época. El fotógrafo, que se llama Alberto, estaba acostumbrado a mirar a los ojos cuando disparaba su cámara y esta vez no quiso engañar a su memoria con una cara apresada en un pequeño papelito. Colocó la cazadora de su hermano y disparó. Y allí estaba, la ausencia, la verdadera presencia de todos nosotros que parece que estamos allí cuando no estamos frente a la cámara.

Tengo frente a mi un mosaico de imágenes, las mismas que contemplareis en este número. Las recorro una y otra vez con la mirada y siempre tengo que pararme en las que no muestran a nadie y sin embargo me muestran todo lo que hay detrás, como si las fotografías fueran un espejo de lo que sucede detrás de la cámara en el que se hubiera borrado la imagen. Realmente, paso a paso, los fotógrafos han dado la vuelta a lo que inició la historia de la fotografía, como si fueran niños pequeños jugando a subvertir las reglas de la lógica. Es por esto que ahora me encuentro con la ausencia burlada sino con su verdadero reinado, con un juego de palabras que casi parece un imposible: La presencia de la ausencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s