JOSHUA HOFFINE – SOLO EXHIBITION POR JESÚS CAÑADAS

Joshua Hoffine pasó mucho miedo cuando era niño.

No es difícil imaginarle tendido en la cama, temblando a causa de algo que es imposible confundir con el frío. Sus ojos, desorbitados, se mueven en todas direcciones. Su frente se llena de sudor. Sus deditos están casi morados de apretar con fuerza el borde de la sábana, justo por debajo de sus ojos.joshua-hoffine-02

Porque Joshua quiere ver. Pero Joshua tiene miedo.

El miedo de Joshua, como una enfermedad, como una pandemia que se contagia a través de la mirada, que se inyecta en nosotros a través de sus ojos. Que se diluye en la sangre y hace que nosotros también veamos.

A través de la obra de Joshua, vivimos de nuevo la primera vez que, arropados bajo las sábanas, nos dimos cuenta de que un día nuestros padres morirían algún día. De que el mundo no iba a cuidar de nosotros. Joshua nos lleva de la mano al día en que nuestra inocencia cayó al suelo, dando vueltas como un globo de cumpleaños vacío. Sí, Joshua nos lleva de la mano; y promete no soltarnos. Pero sólo cuando esa promesa se clava en nosotros, comprendemos que esa mano crepita y se estremece con las arañas que bullen bajo la piel. Entonces ya es demasiado tarde. Entonces comprendemos. Y algunos de nosotros, aceptamos.

joshua-hoffine-04Las composiciones que nos presenta Joshua no son un simple espejo donde volver a recrearnos en nuestros primeros miedos.

El hiperrealismo de sus imágenes es una garra que surge de la oscuridad bajo nuestra cama, tanteando para agarrarnos, para arrastraros a un mundo donde las sombras de las esquinas conspiran contra nosotros.

En la habitación de Joshua, los monstruos no se desvanecen cuando se termina la película. Allí dentro cuando la puerta de la habitación se abre y aparece una silueta que recuerda a la de nuestra madre, nos damos cuenta de que tiene un cuchillo entre las manos.

O quizá, sólo quizá, Joshua Hoffine no nos lleve a ninguna parte. Quizá, sólo quizá, Joshua Hoffine nos recuerde que ya estábamos en ese lugar.

Quizá nunca hemos salido de él.

Cuando era niño, Joshua Hoffine debió de pasar mucho miedo.

Por suerte para nosotros.

Jesús Cañadas para Area Zinc

(visit the ezine to read the english version)

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